En Beijing conectamos, colaboramos y nos unimos para hacer realidad el cambio social

Kathie Bolognese, en su primer viaje internacional a Beijing en 1995, asistió a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer--de la que surgió la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing--, como parte de una delegación industrial. Especializada en comunicación estratégica en el ámbito internacional, actualmente forma parte de la Junta del Comité Nacional Estadounidense de UN Women-Metro NY Chapter, una organización no gubernamental (ONG) independiente que respalda la misión de ONU Mujeres en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.

Fecha: miércoles, 8 de octubre de 2014

Recuerdo como si fuera ayer la atención mundial que acaparó la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing y el entusiasmo de los 30 000 mujeres y hombres participantes, representantes políticos y de medios de comunicación que se reunieron para compartir experiencias y dar a conocer los problemas críticos que obstaculizaban el progreso de las mujeres.

Beijing what Kathie Bolognese
Photo: Inbal Sivan

En 1995 no existían las redes sociales, por lo que las ONG que asistieron a la conferencia paralela de Huairou, a las afueras de Beijing, recorrieron penosamente bajo la lluvia las calles enlodadas para conectarse, colaborar y reunirse con sus homólogas extranjeras. Al mismo tiempo, en la conferencia oficial celebrada en Beijing, la entonces primera dama de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, ofreció un discurso que contenía una frase que se ha hecho famosa: “Si hay un mensaje que debe recordarse de esta conferencia, que sea que los derechos humanos son los derechos de las mujeres y que los derechos de las mujeres son derechos humanos, de una vez por todas”.

Lo que no sabía por aquel entonces es que aquel sería el primero de muchos viajes a China y a los foros de la ONU, y que la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que tanto nos costó conseguir, sería y sigue siendo una promesa incumplida. Si bien se ha constatado un aumento en la toma de conciencia, las estructuras políticas y las acciones para hacer progresar los derechos de las mujeres, y la ONU ha dado un paso sin precedentes con la creación de ONU Mujeres para acelerar ese progreso, los gobiernos apenas han avanzado en el mandato de implementación de la Declaración de Beijing.

Las mujeres y las niñas siguen sufriendo de forma desproporcionada los problemas de la pobreza, la falta de acceso a los espacios de toma de decisiones, a la educación y la salud, siguen siendo víctimas de violencia de género y no se respetan susderechos humanos. A pesar de las investigaciones que avalan las ventajas sociales y financieras para las comunidades y los países que invierten en las mujeres y las apoyan, estos problemas siguen existiendo.

Al día de hoy, nada ha menoscabado los objetivos del acuerdo de la Declaración de Beijing. Las inminentes revisiones de Beijing+20, la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre la Mujer, la Paz y la Seguridad, los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ofrecen un momento único de convergencia que podemos aprovechar para hacer realidad el cambio. La movilización política y social y el establecimiento de coaliciones son fundamentales para que los políticos presten atención a las promesas todavía incumplidas de la Declaración de Beijing. Los aspectos más importantes señalados no son sólo problemas de las mujeres, sino problemas de la sociedad. Esto significa que todo el mundo (hombres, mujeres, jóvenes y los sectores público y privado) debe formar parte de la solución y colaborar para conformar una aspiración común de una sociedad que contemple la igualdad real para las mujeres.

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