Innovaciones de vanguardia para la salud de las mujeres que logran acabar con los tabúes

Fecha: miércoles, 1 de octubre de 2014

Champion Arunachalam Muruganantham
Todo empezó un cálido día de verano cerca de la ciudad de Coimbatore, en la India. Sorprendido cuando su esposa le dijo que debía elegir entre comprar leche o toallas sanitarias, Arunachalam Muruganantham, un hombre de una familia pobre que sólo había asistido a la escuela hasta los 14 años, decidió hacer algo. Quería averiguar el motivo por el que las mujeres de su comunidad utilizaban trapos en lugar de toallas sanitarias; unos trapos tan sucios que él no los usaría ni para limpiar su moto. ¿Se debía a un problema económico? ¿O se debía a la falta de información sobre la higiene de la mujer? En realidad se debía a las dos cosas: tras realizar una investigación informal en su pueblo, descubrió que menos de una de cada diez mujeres utilizaba toallas sanitarias. Eran caras y las mujeres no podían permitírselas y, además, tampoco conocían las consecuencias perjudiciales para la salud de la alternativa que utilizaban, en ocasiones arena, serrín, hojas e incluso cenizas y barro.

Son muchas las mujeres de las zonas rurales de la India que siguen sufriendo restricciones sociales durante la menstruación: no se les permite encargarse de las tareas del hogar, como cocinar o recoger agua, y también se les prohíbe participar en festividades o visitar templos. Incluso sin dichos obstáculos, la investigación de Muruganantham puso de manifiesto que las mujeres y las niñas, incapaces de confiar en sus propios métodos de protección, se ocultaban mientras tenían el periodo: no asistían a la escuela, no aparecían por el negocio familiar, no iban a las reuniones del panchayat y no se las veía en los centros educativos para adultos.

Cada vez más interesado en garantizar que las mujeres y las niñas pudieran seguir asistiendo a la escuela y continuar con sus quehaceres diarios durante la menstruación, Muruganantham inventó una máquina para fabricar toallas sanitarias de bajo costo, y rechazó sustanciosas ofertas para que vendiera la patente de la máquina a alguna compañía comercial. Optó por un camino difícil.

Durante los largos años de arduo trabajo, casi perdió a su esposa y a su madre, que no comprendían su gran interés por la anatomía femenina. Fue condenado al ostracismo públicamente y estuvo a punto de ser expulsado de su propio pueblo. Arriesgó todo lo que tenía por mejorar la salud de las mujeres y fue incluso más allá, impulsando la capacidad de las mujeres para salir por sí solas de la pobreza. Quería que las mujeres fueran autosuficientes y empezó a vender máquinas accionadas manualmente a grupos de apoyo gestionados por mujeres que ahora son fabricantes, publicistas, vendedoras y clientas. Cada máquina emplea a diez mujeres en un país donde la tasa de participación de la mujer en la fuerza de trabajo en 2009-2010 era de tan sólo el 29 por ciento, según la Organización Internacional del Trabajo.

Al día de hoy, su trabajo ha recibido la atención de los medios de comunicación internacionales, desde la BBC hasta Ted Talks, y su emprendimiento se utiliza como ejemplo en las principales escuelas de negocios. Prefiere trabajar como defensor local de los intereses, difundiendo las ventajas del emprendimiento social y en particular cómo este modelo puede funcionar en muchos casos de forma más rápida que el emprendimiento de capital tradicional. Asimismo, explica las ventajas de unir fuerzas con las organizaciones de mujeres para educar a la comunidad sobre la salud y la higiene que ellas necesitan. Las máquinas de toallas sanitarias ya se han instalado en 26 estados de la India y en otros países.

El trabajo de Muruganantham también ha inspirado a muchos otros emprendedores a dar los primeros pasos en este ámbito que durante tanto tiempo se ha dejado de lado, entre los que se incluyen investigaciones sobre la fibra de banana y bambú para fabricar toallas sanitarias. Ha fomentado la creatividad y la difusión a través del emprendimiento social.

  • Explíqueme qué obstáculos ha encontrado durante el desarrollo de este invento.

Al principio, los habitantes de mi pueblo pensaban que era un pervertido, porque, para comprender mejor la situación, tenía que preguntar a las mujeres si usaban toallas sanitarias. No soy mujer. Por tanto, para ponerme en su piel, tenía que entender por lo que pasan las mujeres. Tras intentar convencer en vano a mi familia y a estudiantes universitarias para que probaran voluntariamente mi producto, acabé decidiendo probarlo yo mismo. Utilicé una cámara de un balón de fútbol: introduje sangre de animales y le hice agujeros para que la sangre se filtrara por ellos y poder probar así las compresas. Toda la gente del pueblo me tomaba por loco, incluso mi familia. Pero al final los he convencido.

  • ¿Cuál es su principal mensaje para la generación más joven? ¿Qué tienen que aprender de su experiencia?

La juventud de la India debe creer en su educación para que la sociedad evolucione y se transforme en un entorno inclusivo por lo que respecta a los tabúes y los mitos que hay en la India en cuanto al ciclo menstrual de la mujer. Ustedes son el poder que impulsará la India del futuro.

  • ¿Qué mensaje transmitiría a otras personas que pueden verse inspiradas por su trayectoria y sus logros?

Las mujeres son un regalo de Dios para la humanidad. A las mujeres de todo el mundo les digo: no deben olvidar el poder que Dios les ha dado. Deben usar ese poder y creer en ustedes mismas por encima de todo. Ustedes son el nexo de unión entre las personas; tienen el poder de traer la paz a este mundo.

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