Profesor Muhammad Yunus - Las mujeres en el centro de nuestra actividad económica

Par Profesor Muhammad Yunus

Fecha: miércoles, 1 de octubre de 2014

Yunus
Photo: Yunus Centre/Nasir Ali Mamun

El Profesor Muhammad Yunus estableció el Banco Grameen en Bangladesh con el objetivo de ayudar a las personas pobres a escapar de la pobreza, proporcionando préstamos sin garantía para respaldar actividades que generaran ingresos. A partir de los préstamos personales de pequeñas cantidades de dinero que el profesor Yunus concedió a tejedoras de cestas en situación desfavorecida en el Bangladesh desde mediados de los años setenta, el Banco Grameen ha progresado hasta colocarse en la primera línea de un movimiento mundial que está en auge y tiene como propósito erradicar la pobreza a través de los microcréditos. Actualmente, el Banco Grameen tiene 8,4 millones de prestatarias/os, el 97 por ciento de los cuales son mujeres, y ha prestado más de 8.400 millones de dólares estadounidenses con una tasa de devolución cercana al 100 por ciento. El Profesor Yunus ha recibido 112 galardones, incluyendo el Premio Mundial de Alimentación, el Premio de la Paz de Sidney y el Premio de la Paz de Seúl. Fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 2006 y fue distinguido con la Medalla Presidencial de la Libertad por el Presidente Obama en 2009.

En los últimos 60 años aproximadamente, hemos visto cómo el capitalismo alcanzaba su cima. Hemos visto cómo las economías socialistas se desvanecían y evolucionaban rápidamente hacia el capitalismo. No hay duda de que esto ha aportado una riqueza y una prosperidad sin precedentes en muchas partes del mundo y a muchas personas. Al mismo tiempo, millones, o miles de millones de personas se han quedado atrás.

Hemos visto cómo las profundas crisis financieras han constreñido la economía mundial desde 2008 y cómo muchísimas personas perdían su empleo incluso en los países denominados prósperos de occidente. Estas crisis y los problemas sociales que conllevan reflejan claramente las imperfecciones del sistema capitalista mundial. Creo que estas crisis nos brindan la oportunidad para diseñar mejor las cosas.

Las empresas centradas en los beneficios no han sido capaces de solucionar los problemas humanos, y, en algunos casos, los han empeorado. Siempre he defendido como camino a seguir la creación de empresas sociales, empresas sin dividendos que tengan en cuenta los problemas humanos. Una de las características de las empresas sociales es que sitúan a las mujeres en el centro de la actividad económica.

El Banco Grameen, la primera empresa social en la que nos embarcamos en 1976, actualmente da servicio a más de 8,4 millones de prestatarios, el 94 por ciento de los cuales son mujeres, y es el único banco rural que es propiedad íntegra de sus prestatarios. Este banco ha demostrado por primera vez que las personas pobres, y entre ellas, las mujeres, no únicamente son financiables, sino que generalmente lo son más que las personas ricas. Más de 200 millones de personas, principalmente mujeres, ahora tienen acceso a microcréditos en todo el mundo, y los estudios muestran cómo han repercutido positivamente y de diversas maneras en sus familias y sus comunidades.

Ya casi han pasado 40 años desde que empezamos a funcionar. Nos seguimos fijando en las niñas y los niños de nuestras prestatarias para observar los efectos que ha tenido nuestro trabajo en sus vidas. Las mujeres que son nuestras prestatarias siempre otorgan la prioridad principal a las niñas y los niños. Una de las “16 decisiones” ideadas y seguidas por las prestatarias del Banco Grameen consistía en enviar a las niñas y los niños a la escuela. El Banco Grameen las animaba a hacerlo, y, en poco tiempo, todas las niñas y los niños ya acudían a la escuela. Muchas y muchos destacaron en su clase. Empezamos a ofrecer becas a estudiantes meritorios y préstamos educativos a quienes lograran alcanzar la educación superior. Estos enormes avances fueron posibles porque las prestatarias del banco eran mujeres.

A lo largo de los años, creamos una serie de empresas de negocio social para abordar distintos problemas a los que se enfrentan las personas pobres en Bangladesh. Independientemente de si se trataba de una empresa que proporcionaba energía renovable o una empresa dedicada a la atención médica o, también, una empresa que suministraba tecnología de la información a las personas pobres, el principal actor a favor del cambio ha sido la mujer.

Cuando miro atrás, me parece que la revolución silenciosa que hemos creado con los microcréditos y las empresas sociales en Bangladesh se ha producido en gran medida por el papel fundamental desempeñado por las mujeres en estas actividades. Esto se demuestra con el hecho de que el impacto de los microcréditos ha dado como resultado no únicamente un aumento en los ingresos y los ahorros del hogar, sino que también ha aumentado el empoderamiento de las mujeres, ha disminuido la mortalidad materna, ha disminuido la mortalidad infantil, ha reducido el tamaño de las familias, y ha garantizado que millones de niñas y niños asistan a la escuela, creando así una nueva generación muy diferente a la anterior. La experiencia del Banco Grameen y las empresas sociales representa un microcosmos de lo que puede ocurrir a escala mundial si las mujeres ocupan el centro de nuestra actividad económica y social.

El 20º aniversario de la pionera Conferencia sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995 es el momento oportuno para reafirmarnos en nuestro compromiso de continuar empoderando a las mujeres, tanto desde el punto de vista económico como social, no sólo para beneficiarlas a ellas sino para asegurar el bienestar futuro de nuestras hijas y nuestros hijos, y posteriormente de sus hijas e hijos.

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