Como mujer al mando, su lema es poner fin a la violencia contra las mujeres

Fecha: viernes, 21 de noviembre de 2014

Wafa 2 SP

Inmersa en el conflicto y la crisis humanitaria, Wafa Khaled Ayyad Muammar, de 43 años de edad, estuvo entre la primera generación de mujeres que ingresaron a la Policía Civil Palestina (PCP) inmediatamente después de su creación hace menos de 20 años. Pese a la presión social para que renunciara a su sueño de servir al país con su trabajo, actualmente, como jefa de la Unidad de Protección a la Familia que depende de la Policía Civil Palestina, la Teniente Coronel Wafa Khaled Ayyad Muammar es la mujer agente con mayor rango en la policía. Palestina registra uno de los índices más bajos de participación femenina en el mercado laboral de todo el mundo, con apenas un 17 por ciento. Muammar, orgullosa esposa y madre de cuatro hijas e hijos, tuvo el coraje de desarrollar paralelamente una exitosa carrera que marca el camino para otras mujeres en la policía. De esta manera, demostró a muchas personas lo que las mujeres pueden lograr, incluso en medio de un intenso conflicto.

La determinación fue su única arma cuando las víctimas civiles se acumulaban a diario durante la Segunda Intifada que duró más de cinco años. Obtuvo su título de Maestría cuando estaba embarazada, a menudo recorriendo caminos montañosos y terrenos peligrosos hasta una semana antes de dar a luz a su segundo hijo. Consciente siempre de que deseaba ser agente de policía, comenzó su formación policial poco tiempo después, sin permitir jamás que los desafíos de vivir en una zona de conflicto la disuadieran.

La agitación que la rodeaba sólo sirvió para reforzar sus metas y amplió su creciente preocupación por mantener a las mujeres, las niñas y los niños a salvo de la violencia doméstica. Hoy su trabajo le permite garantizar protección contra la violencia para muchas mujeres y niñas e inculca la misma misión en el cuerpo de policía. Aquí habla de las luchas por alcanzar sus metas y de cómo el nunca darse por vencida puede cambiar no sólo la vida propia, sino también la de muchas otras personas.

En su opinión, ¿cuáles fueron los factores más importantes que le ayudaron a llegar donde se encuentra hoy?

Ante todo, mi familia. Como madre de cuatro hijos, no estaría donde estoy hoy sin el apoyo de mi esposo. Además provengo de una familia [ampliada] que siempre me ha apoyado mucho y se siente orgullosa de todos mis logros. [Otras] mujeres que ingresaron al cuerpo policial casi al mismo tiempo que yo quizás hayan tenido que luchar para que sus familias lo aceptaran. En mi caso no fue así. Es por ello que retuve mi apellido, que es por el que me conocen, Hussein. Después de todo lo que hicieron por mí, no quiero olvidarme de donde vengo. Todo comienza con la educación que te dan y cómo se construye tu personalidad, y por lo tanto, por tu familia.

¿De qué manera el ser mujer afectó el camino que la condujo donde se encuentra hoy?

La sociedad todavía cree que las mujeres tienen que hacer los trabajos de siempre, como la docencia; por el contrario, la policía se percibe como una comunidad masculina, la cual representa poder y fuerza, donde una mujer tendrá que renunciar a su feminidad para adaptarse a ese cuerpo. Cuando comencé a salir a la calle de uniforme, recibí observaciones, comentarios e incluso acusaciones. En la oficina, los hombres tendían a desdeñarnos. Nos dejaban en la oficina haciendo tareas administrativas, archivando. No confiaban ni creían en nuestra capacidad para pasar a la acción y asumir responsabilidades. El cuerpo policial es una muestra de la sociedad más general, con sus tradiciones, sus ideas. Sin embargo, con el tiempo, hemos dado pruebas de que somos capaces de prosperar en todos los ámbitos de la vida, incluida esta profesión. Esto se refleja en las mujeres a las que ahora nos ofrecen puestos altos o superiores en la policía.

¿Cuál cree usted que es su mayor aporte a la sociedad y la comunidad?

Siento un profundo orgullo de dirigir la Unidad de Protección a la Familia (UPF) y de que exista una unidad así en la policía. La UPF ha contribuido realmente a cambiar la percepción que la sociedad tiene de la policía. Las estadísticas son elocuentes: pasamos de tener 55 denuncias por casos de violencia doméstica en la UPF en 2012 a 3.660 en 2013 [según datos de la Policía Civil Palestina]. La policía es un reflejo de la sociedad. La nuestra miraba de forma positiva a una mujer que ayuda al esposo. Pero si se expresa públicamente, la marginan. Esta forma de pensar también se reflejaba en el cuerpo policial. Muchas evitaban acudir a la policía porque el hacerlo y presentar una denuncia podría provocarles pérdidas enormes: perderían a sus hijos, su familia y el respeto de toda la sociedad. Con la UPF estamos cambiando esas percepciones y convirtiendo la lucha contra la violencia hacia las mujeres en una causa nacional.

¿Cuál es su principal mensaje para las generaciones más jóvenes? ¿Qué podrían aprender de su experiencia?

La sociedad palestina estaba y todavía está regida por ciertas tradiciones y normas bastante patriarcales. Cualquiera que sea el rumbo que una mujer decida tomar, deberá esforzarse el doble que los hombres. Las palestinas siempre tuvimos que demostrar lo que valemos. Es por eso que debemos ser solidarias entre nosotras y ayudarnos mutuamente para alcanzar lo que queremos, ya sea el acceso a la justicia o lograr nuestra meta de erigir instituciones estatales. En la actualidad, las mujeres del cuerpo policial somos más aceptadas e incluso afamadas como líderes y me enorgullece ser una de las que tomamos la iniciativa.

¿Cuál es su mensaje para otras mujeres y niñas que podrían sentirse inspiradas por su trayectoria y sus logros?

Las cosas están cambiando y la sociedad palestina es más abierta. Muchas mujeres tuvimos el coraje de aceptar trabajos de gran responsabilidad. Pero no es posible asumir un cargo de extrema responsabilidad y de toma de decisiones, cumplir tus deseos y tus sueños, sin sacrificio. Así lo acepté yo, mientras a la vez soy esposa y madre de cuatro hijos. Por otra parte, la presencia de mujeres exitosas en cargos de alto rango alienta a otras a tomar la misma senda. Yo aliento a otras mujeres a ingresar al cuerpo policial; es muy importante para la comunidad y la sociedad. Sigue siendo un monopolio de los hombres, pero las mujeres policía debemos estar aquí y servir a las mujeres de la sociedad, velando porque reciban un buen servicio y acceso a la justicia.

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