“Antes de Beijing, nadie hablaba realmente de las diferencias entre ser una niña y ser una mujer”

Christina es una joven de 17 años que vive en la ciudad de Nueva York; está a punto de graduarse de la escuela secundaria. Ha sido Defensora de Niñas de la ONG The Working Group on Girls y trabaja en el grupo de trabajo y el comité directivo sobre participación de las niñas.

Fecha: martes, 13 de mayo de 2014

En septiembre de 1995, mujeres de todo el mundo viajaron a Beijing para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Aunque nací recién el año siguiente, esa conferencia influye sobre mi vida de hoy, como niña y mientras me aproximo a la condición de mujer. No se trata solo de que mi abuela estuvo presente y me cuenta muchas historias de mujeres fuertes y de valor increíble que conoció. Si bien sus historias son magníficas, “Beijing” no fue solo lo que sucedió en 1995.

Christina Selby
Foto cortesía de Christina 

Mi conexión con Beijing es que aun hoy podemos discutir sobre los derechos de las mujeres y las niñas, una discusión que comenzó en 1995. ¿Pueden imaginarlo? Cuarenta mil personas se trasladaron de sus hogares a Beijing, dejando atrás sus vidas cotidianas, ¡todo por la causa de las mujeres y las niñas!

La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing no fueron solo promesas de lograr la igualdad de género sino un plan de acción para transformar esas promesas en realidad. Permiten que hoy tengamos un programa central de derechos humanos para las vidas de las mujeres, al cual podemos seguir contribuyendo, y al que yo misma puedo contribuir.

Algunos aspectos de la Plataforma de Acción de Beijing son fantásticos. Gracias al documento, en los últimos años se han puesto en marcha acciones importantes. Antes de Beijing, nadie hablaba realmente de las diferencias entre ser una niña y ser una mujer, ¡como si mi madre, mi abuela y yo quisiéramos todas las mismas cosas!

Sin embargo, después de Beijing estamos viendo que se abordan asuntos específicos de las niñas, como el acceso a la educación, el terminar con los matrimonios tempranos y forzados, y el embarazo en la adolescencia. Por fin se ve a las niñas como algo único — pues son tanto mujeres como niñas — y que por eso tienen necesidades distintas de las mujeres y también de los niños. La Plataforma de Acción de Beijing permite que hoy en día hablemos libremente sobre estas cosas, concretamente, sobre cómo es ser una niña.

A medida que llegamos a 2015, cuando Beijing cumplirá 20 años y yo, 19, debemos pensar en forma crítica sobre el papel que todos podemos desempeñar para continuar el trabajo ya realizado pero también en los cambios sucedidos. Si bien nuestra condición de niñas y mujeres, y la causa feminista son un motivo de unión entre muchas, no podemos dar por supuesto que mujeres cualesquiera enfrenten desafíos similares ni que tengan las mismas esperanzas y aspiraciones. Es necesario que nos escuchemos unas a otras y que también oigamos la voz de todas las mujeres y todas las niñas de cada país. ¡Gracias a las conferencias regionales, esto es posible!

Muchas naciones carecen de la estructura necesaria para establecer políticas para las mujeres y las niñas, y de las soluciones para que el proceso o la política sean aplicados. Ir más allá de Beijing debe consistir en esto. Debemos animar y ayudar a las naciones a hacer leyes que implementen las acciones. En todas partes, debemos alentar a nuestros países y ayudarlos a elaborar leyes sostenibles que vuelvan realidad estas cosas en el mundo entero. No podemos conformarnos con algunos progresos para las mujeres y las niñas, o con que solo algunos países tengan igualdad de género.

Es necesario que todas las mujeres y todas las niñas de esta tierra vivan una vida feliz, segura y exitosa, y para eso debemos tener primero la infraestructura legal y política. La mejor forma de hacer honor a todo el magnífico trabajo que empezó en 1995 es asegurarnos de que realmente se lo lleve a buen fin.

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