Imagínenlo: el día en que la Declaración de Beijing se vuelva irrelevante...

Nive Sharat Chandran es una mujer de 23 años de Nueva Zelanda que ha sido Vicepresidenta y miembro de la Junta de Directores de la YWCA (ACF) en Auckland.

Fecha: miércoles, 14 de mayo de 2014

Nueva Zelanda tiene uno de los mayores índices de violencia doméstica entre los países de la OCDE.

Nive Sharat Chandran
Foto cortesía de Nive Sharat Chandran

En promedio las mujeres ganan un 13 por ciento menos que los hombres por hacer el mismo trabajo. Todavía se juzga a las mujeres por su forma de vestirse y comportarse. En Nueva Zelanda está extendida la cultura de la violación. Todavía en 2013, algunos jóvenes violaban en grupo a niñas menores de edad embriagadas. Y en Nueva Zelanda todavía se obliga a las jóvenes a contraer matrimonio.

Si bien fue el primer país que otorgó a las mujeres el derecho al voto, ya en 1893, en la actualidad solo tenemos 39 mujeres parlamentarias. ¡Las mujeres solo ocupan una tercera parte del parlamento de Nueva Zelanda!

En 2015 vencerán los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) fijados en 2000, y también hará 20 años desde la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.

En 1995, cuando se aprobó la Plataforma de Acción, yo tenía cuatro años y vivía en Chennai, en la India. En los últimos 20 años migré a Aotearoa, en Nueva Zelanda y he crecido en ese lugar. Como una joven perteneciente a un grupo étnico, y al crecer en un país desarrollado, he comprendido la importancia de la Declaración de Beijing.

No quiero que la violencia doméstica sea nuestra vergüenza nacional.

No quiero que una amiga sea violada por un grupo.

No quiero que me paguen el 13 por ciento menos que a un colega hombre por hacer exactamente el mismo trabajo.

Quiero que mi parlamento sea representativo de la población de Nueva Zelanda.

Y por cierto que no quiero que ninguna joven como yo sea obligada a casarse.

El día en que las mujeres, las jóvenes y las niñas vivan en un mundo libre de violencia, tengan las mismas oportunidades económicas que sus pares hombres, puedan expresarse por igual en los órganos decisorios de las naciones, y puedan vivir en un mundo en el que su salud y sus derechos sexuales y reproductivos no sean discriminados, ese será el día en que la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing se vuelva irrelevante.

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