De aventura por el mundo en favor del medioambiente

Fecha: viernes, 27 de junio de 2014

Liv Arnesen

En su primer viaje al Polo Sur comenzó en la ensenada Hércules, en el extremo suroeste del mar de Wedell, y llegó al Polo Sur en sólo 50 días: un trayecto de 1.200 km. Siempre afirma que son su perseverancia, paciencia y obstinación las que hacen realidad esta excursión a la vez peligrosa y soñada.

Liv Arnesen, que se describe como una maestra normal y corriente y madre de tres hijas en Noruega, reside en un país bien conocido por sus sistemas progresistas. Noruega es el primer país en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD (que mide la salud, educación e ingresos) y uno de los países punteros en el progreso hacia la igualdad de género. Sin embargo, todavía quedan barreras invisibles para las mujeres, y Liv lleva más de 20 años superándolas.

Liv ha incorporado el ecologismo y la educación a sus últimas aventuras. Ha reunido a un grupo de seis mujeres de seis países diferentes para comenzar una expedición a lo largo del río Ganges. Liv es una mujer con una misión concreta: usa su experiencia para generar conciencia sobre la disminución de las reservas de agua dulce. El objetivo del grupo en la expedición es concienciar a 50 millones de jóvenes a través de su programa educativo sobre la importancia de la conservación de los recursos hídricos.

Liv y su compañera de expedición, Ann Bancroft, han creado la organización Bancroft Arnesen Explore. El proyecto, que ha tenido repercusión en más de 50 medios de comunicación internacionales, tiene como objetivo motivar a personas, especialmente a mujeres y niñas, para que hagan realidad sus sueños. Aquí comparte algunos de ellos con nosotros.

¿Cuáles fueron los mayores retos a los que te enfrentaste en tus primeros años de expediciones?

En mi primera expedición esquiando al Polo Sur sentí que estaba moviéndome en un terreno de hombres. Noruega había tenido dos mujeres como primeras ministras y muchas políticas, pero aun así, sentía que debía dejarles a ellos los bastones. No conseguí siquiera un patrocinador noruego, pero ahora las cosas están cambiando, por supuesto. De todos modos, siempre había hombres que me preguntaban si había estado en el ejército o si había tirado de un trineo. ¡Y sólo hace 21 años de eso! Yo explicaba que había hecho largas expediciones en Noruega, que había cruzado el casquete polar y que tenía mucha experiencia. Creo que querían que me sintiera insegura, pero soy muy terca y no funcionó. Yo había soñado con ir al Polo Sur desde que tenía 8 años, era mi sueño y me di cuenta de que esa era mi oportunidad, así que no lo dudé.

¿Cómo llevas ser una de las pocas mujeres aventureras?

Todavía es difícil encontrar financiamiento para algunos proyectos si eres mujer en Noruega y en otros países, es una situación que aún nos plantea problemas. Creo que los hombres quizá utilizan distintas redes para atraer fondos. Creo que las mujeres, al menos las que conozco, trabajan para empresas más centradas en la sociedad, que quizá no tienen tanto dinero como otras. Aún sigue habiendo «machos» a los que no les gusta que haya mujeres haciendo esto, pero no me rindo.

¿Cómo comenzaste a combinar las expediciones con programas de estudios?

Durante mi primera expedición sólo quería cumplir mi sueño de infancia. A mitad de camino me di cuenta de que hacer eso me daba cada vez más y más energía. Pensé en mis estudiantes, a dónde deberían ir y en cómo inspirarlos. Empecé a escribir un libro para ellos, pero me di cuenta de que quizá alguno de esos niños que lo necesitara, no lo leería. Tiempo después, cuando conseguí una compañera de expedición, decidimos crear un plan de estudios y publicarlo en línea. Desde entonces, el aspecto educativo ha estado siempre presente en nuestras expediciones.

¿Cuál crees que es tu mayor contribución a la sociedad?

Creo que la enseñanza es mi mayor contribución hasta el momento. Me tomo muy en serio el ser un modelo de comportamiento o de conducta. Tengo muy presente todos los mensajes que recibo de niñas y niños en los que me dan las gracias por enseñarles que es posible hacer todas esas cosas. Cuando uno persigue sus objetivos puede que se encuentre con personas que no le apoyan y es importante ser paciente. Yo era profesora de educación secundaria y ahora me siento muy afortunada de llegar incluso a más jóvenes (con nuestros programas). También adopté a tres niñas que han crecido y se han convertido en buenas amigas, y tengo cinco nietos. Mis padres fueron una parte muy importante de todo esto. De ellos aprendí a ser independiente, a recibir una educación y a ganar mi propio dinero. Tuve unos padres que apoyaban esta forma de pensar.

¿Qué mensaje quieres transmitir a las niñas de hoy en día?

Persigue tus sueños, escucha a tu corazón y a tu intuición. Si algo te hace seguir adelante, que tu corazón se acelere, entonces es importante para ti, incluso si a tus padres o a tus amigos y amigas no les gusta. Establece un plan, puede que no se cumpla en un año, puede que se cumpla en tres o en cinco. Yo esperé desde los 8 hasta los 41 para cumplir mi sueño, pero mereció la pena.

su primer viaje al Polo Sur comenzó en la ensenada Hércules, en el extremo suroeste del mar de Wedell, y llegó al Polo Sur en sólo 50 días: un trayecto de 1.200 km. Siempre afirma que son su perseverancia, paciencia y obstinación las que hacen realidad esta excursión a la vez peligrosa y soñada.

Liv Arnesen, que se describe como una maestra normal y corriente y madre de tres hijas en Noruega, reside en un país bien conocido por sus sistemas progresistas. Noruega es el primer país en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD (que mide la salud, educación e ingresos) y uno de los países punteros en el progreso hacia la igualdad de género. Sin embargo, todavía quedan barreras invisibles para las mujeres, y Liv lleva más de 20 años superándolas.

Liv ha incorporado el ecologismo y la educación a sus últimas aventuras. Ha reunido a un grupo de seis mujeres de seis países diferentes para comenzar una expedición a lo largo del río Ganges. Liv es una mujer con una misión concreta: usa su experiencia para generar conciencia sobre la disminución de las reservas de agua dulce. El objetivo del grupo en la expedición es concienciar a 50 millones de jóvenes a través de su programa educativo sobre la importancia de la conservación de los recursos hídricos.

Liv y su compañera de expedición, Ann Bancroft, han creado la organización Bancroft Arnesen Explore. El proyecto, que ha tenido repercusión en más de 50 medios de comunicación internacionales, tiene como objetivo motivar a personas, especialmente a mujeres y niñas, para que hagan realidad sus sueños. Aquí comparte algunos de ellos con nosotros.

 

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