La marina intrépida

Fecha: jueves, 24 de julio de 2014

Commander Antonette Wemyss-Gorman

Fue criada por una madre soltera en la Jamaica rural, en una familia de escasos recursos. Hoy, es la Comandante de la Guardia Costera de Jamaica, la primera mujer en alcanzar este prestigioso puesto en este país insular, así como en toda la región del Caribe. La Comandante Antonette Wemyss-Gorman aprendió pronto a nunca aceptar un “no” por respuesta. Su lema es: “¡Puedo hacerlo!”

“Mis abuelos y mi madre me educaron para creer que podía convertirme en lo que quisiera. Esta inspiración me ayudó mientras crecía, me sentía el centro del mundo. Me inculcaron que podría hacer lo que me propusiera, y así es como he ido progresando y me he enfrentado a todo”, dice.

La Comandante Wemyss-Gorman explica que en la parroquia rural de Manchester donde creció, en Jamaica, había muy poca relación con los militares. Después de trasladarse a la capital, Kingston, para realizar sus estudios de pregrado en el campus Mona de la Universidad de las Indias Occidentales, un encuentro casual con un oficial de la defensa jubilado le animó a pensar en solicitar un puesto de oficial. “Después de tener la idea y darle vueltas, y leer sobre las Fuerzas Armadas de Jamaica, la decisión estaba tomada. Iba a hacerlo, no había dudas, iba a ocurrir”. Ese año, la Comandante Wemyss-Gorman fue una de las dos personas que aprobaron las pruebas de acceso a las Fuerzas Armadas de Defensa de Jamaica de entre 34 aspirantes.

Durante su período de formación básica no había ninguna mujer que tuviese algún cargo en la Guardia Costera. “Al principio hubo cierto rechazo. Me dijeron que las mujeres no pueden ir al mar, que no pueden servir en la marina. Ahora, desde la distancia, no, no creo que realmente lo viera como un obstáculo, más bien lo vi como un reto. ¿Por qué que no puedo servir en la Guardia Costera?, ¿por qué no?”.

“En el momento de incorporarme, me di cuenta de que todas las mujeres que trabajaban como oficiales desempeñaban funciones auxiliares, básicamente tareas de oficina. Pero a mí lo que me atrajo de las Fuerzas Armadas de Jamaica era la posibilidad de estar al aire libre. Trabajar en una oficina no era la idea que tenía de lo que era el ejército. Cuando me di cuenta de que las mujeres solamente ayudaban, pensé en decir que no, que no quería hacer eso. Si voy a estar en el ejército, seré una soldado, haré lo mismo que hacen los hombres. También supongo que me gusta todo lo relacionado con el agua. Me convencí de que servir en la Guardia Costera sería lo mejor”.

Una experiencia en su primer año de servicio precipitó su decisión de trabajar en el mar. Había sido destinada como encargada de las comunicaciones y se estaba embarcando en un vuelo para dirigirse a su destino en un pelotón de reserva. “Entonces, cuando estaba subiendo al avión con mi radio y mi arma me dijeron que debía entregar el arma y la radio a un hombre, lo cual me disgustó muchísimo. Expliqué que era la encargada de las comunicaciones. Se trataba de una radio enorme, una Manpack, es tan alta que apenas se me veía. Había acarreado esa radio durante semanas y ahora me decían que debía entregarla a un soldado… Les dije que no, que no la entregaba”. Y al final el pelotón se desplegó.

Como reconocimiento a su pasión y entusiasmo, el ejército se ocupó de que acudiese a la escuela náutica, tras lo cual se inscribió en el Britannia Royal Naval College del Reino Unido. Después de finalizar el curso empezó a formar parte de la Guardia Costera de las Fuerzas Armadas de Jamaica como la primera mujer oficial embarcada que servía al país. Fue nombrada Comandante del Cutter Belmont Point en 2002, lo que la convertía en la primera capitana del Caribe.

Destaca que su ascenso a la jerarquía más alta no fue automático. Si logró ascender, fue únicamente gracias a la ayuda de “comandantes con una mentalidad muy progresista”. “Dado que mi caso era terreno ignoto y nadie lo había hecho antes, en todo momento tuve muy claro que tenía que sobresalir y ser muy buena en lo que hacía”.

Su reputación creció y cada vez son más las mujeres que han decidido unirse y servir en la Guardia Costera. El ejército cuenta ahora con la mayor relación de oficiales mujeres respecto a oficiales hombres (una cuarta parte de la unidad). Comenta con orgullo que las Fuerzas Armadas de Jamaica han incorporado mujeres a funciones que tradicionalmente antes no desempeñaban, y que su presencia va en aumento.

Asimismo, afirma que su mayor contribución es servir al pueblo de Jamaica. Y tiene un consejo para la generación más joven: “Si uno cree en sí mismo, decide sus objetivos y trabaja mucho, puede conseguir lo que quiera. Yo soy de la Jamaica rural, hija de madre soltera, crecí con mis abuelos en una casa humilde en el campo, y, 22 años más tarde, dirijo la Guardia Costera”.

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