Abriendo nuevos caminos, ella sigue adelante

Fecha: domingo, 31 de agosto de 2014

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Tanteando en la oscuridad, ella mide las distancias entre los rieles en la primera red de metro de Kazajstán, conocida como Almaty Metro. Levanta las pesadas botas para avanzar y procura obtener las medidas correctas en su más reciente proyecto de ingeniería, al mismo tiempo que trata de mantenerse despierta a pesar de haber trabajado casi todo el día en las tinieblas. Gulzhan Kokbayeva, de 27 años de edad, es la única ingeniera de la primera red de metro de Kazajstán, un país que es famoso por albergar el primer complejo de lanzamientos espaciales del mundo, el Cosmódromo de Baikonur. Es posible que vivir tan cerca de algunas de las mentes científicas más destacadas de nuestra época haya estimulado su interés en esta difícil disciplina, así como su compromiso de demostrar que los aportes de las mujeres a la economía también pueden provenir de las profesiones centradas en la ciencia y las matemáticas. La parte sencilla fue completar su licenciatura en el Departamento de Construcción Subterránea de la prestigiosa Universidad Técnica Nacional de Kazajstán, hace sólo seis años. Volverse ingeniera en una profesión dominada por los hombres, en la que pocas mujeres se han aventurado antes y que también es considerada peligrosa para la salud, no fue nada fácil.

Creció en Ust-Kamenogorsk en Kazajstán oriental, y sus padres la apoyaron de modo que pudo destacarse en matemáticas y ciencias, y obtuvo las mejores notas en una escuela reconocida a nivel nacional para niñas y niños prodigio.

Kazajstán aprobó en 2009 la Ley sobre garantías estatales para la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres, pero en los hechos todavía es poco frecuente que las mujeres trabajen como ingenieras, especialmente en situaciones peligrosas. Kokbayeva, quien nunca ha retrocedido ante un desafío, debió superar varias etapas del proceso de selección para llegar al puesto de ingeniera principal; esto le requirió grandes esfuerzos e incluso una entrevista con el Director General de la empresa.

Su elección de una profesión poco habitual le ha traído tanto elogios como críticas, pero en la actualidad es reconocida entre sus colegas por su fortaleza física y también emocional, y su capacidad de controlarse. Kokbayeva se enorgullece de mantener su sentido de autoestima a pesar de todos los obstáculos que se le presentan en esta difícil ocupación. Para ella ha significado mucho el haber ganado el respeto y la confianza de sus colegas hombres, y espera haber demostrado a otras mujeres jóvenes que pueden hacer lo mismo.

¿Cuáles cree que han sido los factores más importantes que la han ayudado a llegar adonde se encuentra hoy?

El factor más importante ha sido mi gran interés en mi trabajo y mi deseo de demostrar que puedo trabajar mejor que otros ingenieros hombres. Cuando me entrevistaron para el empleo, había dos candidatos para el puesto: yo y un hombre. Fue una gran alegría que me eligieran a mí.

¿Cuáles fueron algunos de los mayores obstáculos para llegar adonde se encuentra hoy?

No hubo obstáculos significativos ya que mis colegas fueron muy amistosos y me brindaron ayuda cuando la necesité. [Pero] de hecho hubo un problema con los uniformes: el mío me quedaba muy grande y me resultaba incómodo. Las botas eran muy pesadas y se me hacía difícil caminar por el túnel. Las temperaturas [en los túneles] son frías en invierno y calientes en verano. También hubo algunos momentos con mis colegas cuando no tomaban en serio mis sugerencias y respuestas, pues me consideraban muy joven e inexperta, aunque mis cálculos eran correctos. En las reuniones de personal en las que la mayoría de los participantes eran hombres, solían decir groserías, pero después de un tiempo aprendieron a trabajar conmigo.

Cuéntenos un poco de su infancia, sus ambiciones y las personas que la inspiraron o fueron una influencia para que usted llegara a ser lo que es hoy.

De niña no sabía exactamente lo que quería ser, pero siempre he sentido que sería ingeniera, o una mujer con una profesión de las que tradicionalmente se consideran “masculinas”. Mis padres han sido mi principal fuente de inspiración. Hoy, mañana y siempre. Mis padres no son ricos; son personas muy sencillas. De modo que traté de ser una buena estudiante y ayudarlos.

¿El ser mujer ha afectado su camino para llegar adonde se encuentra hoy? ¿De qué modo?

Cuando se trabaja en una sociedad dominada por los hombres, hay que ser fuerte para enfrentar el estrés, tener buena salud, y tratar de no lastimarse.

¿Cómo enfrenta el hecho de ser una de las pocas mujeres en su área de trabajo, en la que predominan los hombres?

A veces es difícil para mí estar entre los hombres, todas y todos somos seres humanos y a veces afloran los nervios. No obstante, he aprendido a pensar y a evaluar las situaciones con calma.

¿Cuál es su mensaje principal para la generación joven? ¿Qué deberían aprender de su experiencia?

Todavía sigo aprendiendo, por lo que mi consejo sería que aprendan cosas nuevas durante toda la vida, que no se detengan. Sigan adelante y traten de saber más hoy de lo que sabían ayer. Puede ser una guitarra eléctrica, cursos de un idioma extranjero o cómo practicar el snowboard. Tal vez un día desees saltar con un paracaídas. No te detengas. Házlo.

¿Cuál es su mensaje para otras mujeres o niñas que pueden sentirse inspiradas por su camino y sus logros?

Trata de proteger tu “fuero interno” y ser fuerte. No debemos tener miedo de no conseguir algo que queremos. Creo que una mujer puede hacer cualquier cosa: ser una buen ingeniera, una piloto, una mamá, ¡lo que sea!

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