Todavía no se han cumplido los compromisos asumidos hace veinte años

Por Wanda Nowicka

Fecha: lunes, 10 de noviembre de 2014

Beijing what Wanda Nowicka

Wanda Nowicka llamó la atención sobre los problemas a los que se enfrentan las mujeres de la región de Europa Central y del Este (ECE) en la Conferencia de Beijing de 1995. Desde entonces ha trabajado sin descanso para que se implementaran los resultados de la Conferencia.Wanda es miembro del Parlamento polaco y vicepresidenta del Sejm, la cámara principal del Parlamento polaco.

Veinte años después de participar en la pionera Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, creo realmente que fue uno de los eventos mundiales más importantes sobre y para las mujeres.

A nivel personal, la Conferencia de Beijing me proporcionó un sentimiento de solidaridad con todas las mujeres del mundo, la necesidad de tender puentes y crear redes y de trabajar arduamente, día y noche. Escuchar las historias de tantas mujeres de todo el mundo, primero en el foro de ONG en Huairou, y más tarde en la reunión de gobiernos en Beijing fue una experiencia única e inolvidable. Me sorprendió la cantidad de problemas que compartimos, pese a las numerosas diferencias entre nosotras, como la violencia, las restricciones al aborto y otros derechos reproductivos, la discriminación en el mercado laboral y muchos obstáculos que nos impiden la participación política.

También hablaron acerca de nuestra experiencia treinta mujeres polacas, incluida yo misma, que acudimos a Beijing como una coalición llamada Comité de Mujeres para Beijing ’95, y allí presentamos un informe paralelo sobre la situación de las mujeres en nuestro país. También fue allí donde organizamos la manifestación en defensa de nuestros derechos reproductivos.

Las activistas que llegaron a Beijing desde todas las partes del mundo estaban decididas a conseguir un compromiso valiente de los gobiernos sobre cómo tenían previsto mejorar la situación de las mujeres a nivel mundial. Desde entonces he trabajado con una red mundial de activistas movilizadas por la Coalición Internacional sobre la Salud de la Mujer. Ejercimos presión sobre las delegadas y los delegados de los gobiernos encargados de la negociación de los acuerdos finales de la conferencia. No hay duda de que las y los defensores de las mujeres desempeñaron un papel decisivo en la aprobación de la muy progresista y ambiciosa Plataforma de Acción por parte de casi 200 gobiernos.

Esto fue de particular importancia para las mujeres de Europa Central y del Este (ECE), ya que era la primera vez que participábamos en una conferencia tan importante después de la transformación democrática de nuestros Estados. Quisimos aprovechar la oportunidad para plantear los problemas de las mujeres de la región de Europa Central y del Este (ECE). Yo tuve el honor de representar a nuestra región en la sesión plenaria de la Conferencia de Beijing y de presentar nuestra declaración regional, llamada “la Declaración de una no-región”, en la que se daba a entender que la región ECE a menudo ha sido omitida de los debates internacionales porque no pertenece ni al mundo en desarrollo ni al mundo desarrollado. Como resultado de la Conferencia de Beijing, las mujeres de Europa Central y del Este crearon dos redes regionales que han funcionado con éxito desde entonces: la Coalición Karat, que se centra en los derechos económicos de las mujeres, y ASTRA, la Red de Mujeres de Europa Central y del Este para la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer contribuyó al fortalecimiento del movimiento de las mujeres en Polonia y consolidó nuestra agenda política. Nos proporcionó la herramienta que necesitábamos, la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, para presionar al gobierno a incorporar políticas de igualdad de género.

Si tuviera que mencionar los éxitos más importantes desde la Conferencia de Beijing, uno sería la creación del Congreso de Mujeres de Polonia, la organización no gubernamental que logró movilizar con gran éxito a las mujeres de todo el país. El Congreso se reúne periódicamente y su misión es defender los derechos de las mujeres. El Congreso presionó eficazmente para que se aprobase una ley electoral que incluyera una cuota para mujeres, según la cual por ley se debe garantizar un 35 por ciento del género menos representado.

Como miembro actual del Parlamento, colaboro estrechamente con el movimiento de las mujeres. He presentado una ley electoral sobre la paridad para garantizar la presencia del 50 por ciento de mujeres en las listas electorales. En este momento se está debatiendo en el Parlamento.

También debo señalar que, si bien el movimiento de mujeres está creciendo, la oposición conservadora es cada vez más fuerte e influyente. Como miembro del Grupo de trabajo de alto nivel para la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), y miembro de Iniciativas de Mujeres por una Justicia de Género, sigo trabajando incesantemente en la creación de unas condiciones del juego más equitativas para las mujeres.

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer estableció los estándares de igualdad de género más altos, pero hasta ahora no se han logrado totalmente. La plena implementación de la Plataforma de Acción se enfrenta a una serie de obstáculos debido a la reacción política ante las cuestiones de género experimentada a nivel mundial. El proceso de Beijing+20 es un buen momento para evaluar el estado de implementación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing y de pasar de los compromisos a la acción. Las mujeres deben movilizarse de nuevo y recordar a los gobiernos que todavía no se han alcanzado los compromisos que se asumieron hace veinte años.

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