Le encanta ayudar a la gente

Fecha: martes, 20 de mayo de 2014

Women of achievement
Foto: Samy Osama Photography

Cada vez que alguien le decía que debería estar haciendo otra cosa, Caroline Amasis Maher se sentía más determinada y se entrenaba aún más. No les hizo caso a los pesimistas ni a las barreras culturales: no sólo practicó un deporte dominado por los hombres sino que se destacó. Hace poco se convirtió en la primera mujer árabe-africana admitida en el Salón de la Fama del taekwondo, que es el galardón más prestigioso en dicho deporte. Se siente muy orgullosa de este meteórico ascenso. En 2011, Caroline ocupaba la 12a posición en la clasificación mundial de atletas de la Federación Mundial de Taekwondo. 

Atribuye su éxito a una familia fuerte, que hizo todo lo posible para apoyar su sueño de convertirse en un ícono del deporte. Pero sus ambiciones no terminaban allí, ni tampoco sus sueños. Esta joven egipcia de 20 años, licenciada en periodismo, está cursando una maestría en Administración de Empresas y trabaja en Helm, una ONG que ayuda a las personas con discapacidades para que algún día todas puedan tener educación, oportunidades laborales y participar en deportes, de modo que también sus sueños se vuelvan realidad.

¿Cuáles cree que han sido los factores más importantes que le permitieron llegar adonde se encuentra hoy?

El primer factor fue mi familia, especialmente mi madre. Ella me apoyó en todo momento. Cada vez que yo perdía fuerzas, ella me alentaba para que siguiera adelante, particularmente en los deportes. Mi familia sacrificó mucho por mí, y cambió su estilo de vida. Si no perteneciera a esta familia y no tuviera estos padres, no estaría hoy donde estoy.

¿Cuáles fueron algunos de los mayores obstáculos para llegar adonde se encuentra hoy?

En este momento, mi mayor obstáculo es el modo en que la cultura y la sociedad perciben lo que hago y lo subestiman.

Cuéntenos un poco de su infancia, sus ambiciones y las personas que la inspiraron o fueron una influencia para que usted llegara a ser lo que es hoy.

No puedo recordar cómo era mi infancia antes de empezar a hacer taekwondo. A partir de los diez años, mi vida estuvo llena de actividades, viajes y estudio, y tuve que esforzarme para equilibrar todo eso. Con relación a mis ambiciones, me interesa mucho trabajar con personas con discapacidades y mi objetivo es que algún día puedan llevar vidas normales en su propio país; eso incluye educación, deportes y oportunidades laborales, entre otras cosas. No puedo señalar a una única persona que me haya inspirado, pues conocí a muchas personas que lo hicieron. Dios le da a cada persona un talento especial en el que se destaca y yo admiro a personas destacadas en diferentes áreas.

¿El ser mujer ha afectado su camino para llegar adonde se encuentra hoy? ¿De qué modo?

La verdad es que mis padres siempre me apoyaron y eso significó una gran ayuda para mí. El hecho de ser una mujer no afectó mi camino; sin embargo, la sociedad percibe que yo debería estar haciendo otra cosa. A veces piensan que debería casarme y tener una familia en lugar de hacer lo que hago; yo creo que las cosas llegan a su debido tiempo, y que no importa tanto el momento como encontrar a la persona adecuada.

¿Cómo enfrenta el hecho de ser una de las pocas mujeres en su área de trabajo, en la que predominan los hombres?

Cuando entré al equipo nacional egipcio, no se prestaba mucha atención a las atletas mujeres porque se pensaba que iban a dejar el deporte pronto para casarse y dedicarse a criar a sus hijos. Sin embargo, cuando empecé a destacarme y hacer valer mi determinación y mi dedicación, logrando muchos premios, tanto yo como otras mujeres que practican el deporte comenzamos a recibir más atención. 

¿Cuál cree que es su mayor contribución a la sociedad o a la comunidad?
Creo que devuelvo a la comunidad cuando llevo la bandera egipcia en lo más alto, como he hecho en los 38 países a los que he viajado, y también a través de mi trabajo en Helm [una ONG que está en proceso de registro]. Al luchar por los derechos de las personas con discapacidades siento que estoy contribuyendo a la sociedad en la que vivo. Me llena de energía positiva y me alienta a hacer otras cosas buenas.

¿Cuál es su mensaje principal para la generación joven? ¿Qué deberían aprender de su experiencia?

Tienen que hacer lo que les apasiona. Ese es el modo de poder destacarse. Mi madre siempre me decía: “No hay nada imposible; puedes ser lo que sueñes”. 

¿Cuál es su mensaje para otras mujeres o niñas que pueden sentirse inspiradas por su camino y sus logros?

No importan las barreras ni todos los obstáculos que pueda poner la sociedad o la comunidad: nunca dejen de luchar por sus sueños y, también, de abrir un camino para otras mujeres.  

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