Una abogada de Malí fomenta la paz y la esperanza

Fecha: jueves, 15 de mayo de 2014

Saran Keïta Diakité
Foto cortesía de Saran Keïta Diakité

Las historias de violaciones en grupo, matrimonios forzados y padres obligados a violar a sus propias hijas a punta de pistola no la dejan dormir por la noche. Saran Keïta Diakité ha escuchado a innumerables mujeres contar las atrocidades que han sufrido las personas de su país maltrecho por la guerra (Malí) a manos de grupos armados desde el golpe de estado militar de marzo de 2012. En abril de 2012, era una de las pocas mujeres que participaron en las conversaciones de paz de Uagadugú, Burkina Faso. Hoy, en todo el mundo, las mujeres lentamente se han ido haciendo lugar en las conversaciones de paz. 

“En aquel momento, puedo asegurarlo con toda sinceridad, nuestras voces se escucharon claramente. Todas las preocupaciones que planteamos se tomaron en cuenta en la resolución, en la Declaración final de Uagadugú”.

“Si se quiere negociar, se debe incluir a todo el mundo. No pueden llevarse a cabo negociaciones y dejar de lado a la mitad de la población. Las mujeres son la clave para la paz. Las mujeres entienden el valor de la vida. Aman la vida. Dan vida. Salvan vidas. Y también son las mujeres las que están preparadas para entregar sus vidas para que nuestras vidas puedan nacer de las suyas. La negociación es lo que define a las mujeres. Establecer negociaciones sin las mujeres augura el fracaso. No es posible negociar sin las mujeres”.

Como abogada especializada en derecho internacional, la propia carrera profesional de Saran en una sociedad tradicional no fue fácil. Pero actualmente es la Presidenta de la oficina en Malí de la ONG Red de mujeres por la paz y la seguridad (Réseau Paix et Sécurité des Femmes), una organización perteneciente a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).

“Cuando estas mujeres hablan de lo que ocurrió, es terrible escucharlo. Las edades de las víctimas oscilan desde los 9 a los 70 años. ¡Imaginad los horrores por los que han pasado estas sobrevivientes!”, afirma. “Es cierto decir que la violación se utiliza como un arma de guerra”.

Gracias a sus conocimientos jurídicos, educa y empodera a mujeres de Malí afectadas por la guerra y, en última instancia, les ayuda a buscar justicia. Su ONG atiende a sobrevivientes de la violencia y ofrece acceso gratuito a atención médica y psicosocial, asesoramiento jurídico, e incluso programas de empleo para mujeres y niñas desplazadas. Asimismo, aboga a favor de la participación de las mujeres en la resolución de conflictos, las negociaciones de paz y los organismos creados tras la transición.

Desde entonces, Saran se ha hecho eco de las voces silenciadas de las mujeres de su país y ha instado a potenciar su implicación activa en las negociaciones de paz en muchos foros de alto nivel, incluido el debate abierto del Consejo de Seguridad sobre la violencia sexual relacionada con situaciones de conflicto, celebrado en abril de 2013.

“Las mujeres son fundamentales en este asunto”, explica. “Su participación activa es absolutamente obligatoria, y quiero decir activa. En todas las fases de la gestión de una crisis, las mujeres deben estar implicadas. Una crisis gestionada sin las mujeres está condenada al fracaso”.

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