Esgrimir la pluma a favor de la independencia y del periodismo independiente

Fecha: lunes, 4 de mayo de 2015

Gwen Lister ES

La vida de Gwen Lister ha sido todo menos previsible. Nacida en Sudáfrica, pero viviendo la mayor parte de su vida en el país que hoy en día se llama Namibia, fue una de las primeras activistas contra el apartheid de Sudáfrica. Su pasión por la justicia y la democracia la llevaron a fundar The Windhoek Observer, un periódico que informaba sobre la lucha por la libertad de Namibia respecto a la administración de Sudáfrica. Pasó aprietos con el gobierno de Sudáfrica por publicar críticas relacionadas con el posicionamiento sobre el apartheid y la independencia de Namibia, y el periódico fue prohibido sumariamente por el gobierno, tras lo cual pasó a un nuevo propietario. Se despidió a todo el personal, incluida Lister. Pero su viaje acababa de empezar.

Contemplando la libertad de prensa como una necesidad, recaudó fondos para crear un nuevo periódico, y así nació el legendario The Namibian. Este periódico representaba un esfuerzo por apoyar la propuesta de asentamiento de las Naciones Unidas para Namibia mediante un periodismo honrado y basado en la investigación que, en sus inicios, conllevó tanto triunfos como peligros. Causó una auténtica convulsión en el país y las oficinas fueron incendiadas casi totalmente en dos ocasiones. Lister continuó arriesgándolo todo por el periódico y por su activismo a favor de la independencia del país, mientras los intentos de asesinato, los arrestos y el acoso hacían su vida imposible.

Actualmente es una periodista reconocida internacionalmente, galardonada con diversos premios, entre ellos, el Premio Internacional de Periodismo que concede Inter Press Service a las y los periodistas que dedican su vida a fomentar la democracia, y el Premio a la Valentía en el Periodismo de la International Women’s Media Foundation. Como homenaje a su incansable trabajo de informar valientemente sobre situaciones políticas complejas, fue honrada con uno de los galardones más prestigiosos que puede recibir un o una periodista: el de Heroína Mundial de la Libertad de Prensa que concede el International Press Institute.

Determinada en su convicción de que los medios de comunicación deben desempeñar el papel de vigilantes, Lister ha sido detenida en numerosas ocasiones por funcionarios del gobierno con el objetivo de descubrir sus fuentes, ha recibido disparos y casi ha sido envenenada. Pese a todo, ha tenido tiempo para fundar dos periódicos y criar a dos hijos. En 2011, contrató a otro editor, de Namibia, para editar The Namibian, y actualmente es presidenta de The Namibian Media Trust, que es propietaria del periódico. A continuación nos explica su trayectoria y como ha permanecido fiel a sus principios, incluso en momentos de grave peligro.

¿Cuáles cree que han sido los factores más importantes que le han ayudado a llegar donde se encuentra actualmente?

Han sido fundamentales el compromiso, unos principios sólidos y la determinación férrea de abordar las injusticias. Cuando empecé mi carrera, todo el activismo se centraba en la lucha contra el apartheid y, como periodista joven, quería que el mundo conociera las violaciones de los derechos humanos que se estaban perpetrando contra la mayoría negra de Namibia. Además, quería luchar por la independencia del gobierno colonial (a favor de que Namibia se liberara de la administración de Sudáfrica). Después, también surgió la importancia de crear un medio libre e independiente y garantizar el acceso a la información a las ciudadanas y los ciudadanos del país.

¿El hecho de ser mujer ha influido en su trayectoria hasta hoy? ¿De qué manera? ¿Ha sufrido discriminación?

Francamente, había momentos en los que tenía que olvidarme de que era una mujer, olvidarme de mis sentimientos y simplemente seguir adelante con el trabajo. Como mujer con hijos, la incansable campaña contra mí por parte de las autoridades del apartheid, con constantes actos de intimidación —como llamadas telefónicas amenazantes, folletos difamatorios, arrestos, incluso cuando estaba embarazada— tenía el propósito de que temiese por mí misma y por mi familia y así cejase en mi actividad. No estoy segura de dónde encontré la fuerza interior para continuar en ocasiones, pero mi convicción de que estaba haciendo lo correcto, independientemente de las consecuencias, me ayudó inmensamente.

¿Cómo lleva el hecho de ser una mujer en su ámbito de trabajo?

En la década de los setenta, cuando empezaba en el periodismo, era muy difícil. Tuve que demostrar a un editor misógino que una mujer podía trabajar en el periodismo político y, tras un bautismo de fuego y su eterno escepticismo, finalmente se lo pude demostrar. Públicamente reconoció que había hecho mi trabajo, no solamente igual que cualquier hombre, sino incluso mejor. En mi casa, también sufrí la presión añadida con hombres de mi familia que no me apoyaron todo lo que me deberían haber apoyado y que constantemente me recriminaban lo que hacía y que ponía mi familia en peligro. En los últimos años ha sido más fácil, ya que la sociedad en general ha aceptado mi valentía a la hora de hablar claro y mi compromiso inquebrantable de hacer lo que se tiene que hacer.

¿Cuál cree que es su mayor aportación a la sociedad o a su comunidad?

Me resulta difícil contestar esta pregunta. Espero haber predicado con el ejemplo y haber enseñado a la gente que es necesario ponerse en primera línea para denunciar todo tipo de injusticias. Personalmente, suscribo las palabras de Margaret Meade: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos considerados pueda cambiar el mundo. Verdaderamente, eso es lo único que lo ha logrado”.

¿Cuál es su principal mensaje para la generación más joven? ¿Qué tienen que aprender de su experiencia?

Deben proclamar lo que es correcto y justo, y encontrar el coraje para defender a las y los débiles y oprimidas/os, y no intoxicarse tanto con el mundo material como para permanecer en silencio.

¿Qué mensaje transmitiría a otras mujeres y niñas que pueden verse inspiradas por su trayectoria y sus logros?

Nunca pidas perdón por ser mujer. Busca dentro de ti la fuerza que te permita encontrar tu pasión y ejercer la compasión. Mejora tus pensamientos continuamente y trabaja mucho para conseguir tus objetivos personales, sin que te importe la humillación o el insulto.

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