Construye la paz, trae esperanza

Fecha: lunes, 15 de junio de 2015

Zahra Abdelnaieem ES

Nació en El Fasher, capital de Darfur del Norte, en el seno de una numerosa familia en la cual pasó buena parte de la infancia haciendo de mediadora y construyendo la paz entre sus hermanas y hermanos. En la actualidad, Zahra Abdelnaieem sigue siendo una constructora de paz y activista, y ahora también la directora de Niswa, una red de líderes comunitarias, religiosas y políticas que fue creada originalmente para apoyar la participación activa de las mujeres en las negociaciones del Acuerdo de Paz de Darfur en 2011. El conflicto de Darfur, agravado por los efectos de las inundaciones repentinas y las sequías, ha desplazado a cientos de miles de personas, y el número de víctimas ha aumentado continuamente. Esto hace que un grupo como Niswa y su trabajo tengan una importancia fundamental.

En la actualidad, la red ha ampliado su alcance y se dedica no sólo a los acuerdos de paz sino también a vincular y trabajar con grupos afectados por conflictos que antes pudieron estar en bandos opuestos, de modo de unirlos en los esfuerzos a favor de la paz y la reconciliación. Aunque se trata de un trabajo muy duro, con muchos contratiempos, Abdelnaieem se despierta todas las mañanas con una actitud positiva y dispuesta a forjar la paz, estimular el diálogo entre grupos conflictivos, y ayudar a sobrevivientes de violencia de género, incluidas las personas desplazadas por el conflicto, a acceder a los servicios médicos y al apoyo comunitario que necesitan.

Educada en la Universidad de Jartum, recibió su título de Licenciada en la década de 1970, lo que era todo un logro para una mujer ya que el papel de éstas generalmente estaba limitado a los quehaceres domésticos. Su padre murió cuando ella era joven, y poco después perdió a su hermana. A pesar de estas pérdidas tempranas, dice que se siente afortunada de tener a su familia, y disfruta del tiempo que pasa con las sobrinas y los sobrinos.

Abdelnaieem, que ha sido activista por los derechos civiles de las mujeres durante mucho tiempo, ha negociado conversaciones de paz en las comunidades tanto antes como durante la época del conflicto. Dice que una visita a Sudáfrica en 2010 le cambió la vida y la puso en contacto con activistas de derechos civiles que trabajaban a favor de la reconciliación en toda África. Tras años de luchar por una mayor representación política de las mujeres y la participación activa de las mujeres en las conversaciones de paz, el año 2013 marcó un hito: dos mujeres ingresaron oficialmente a las estructuras de administración tradicional como Omdas, o líderes comunitarias. Ella trabaja en estrecha colaboración con las Omdas para tratar de llevar paz y estabilidad a las comunidades de todo Darfur. La aprobación en 2000 de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas destacó la importancia de la participación de las mujeres en la consolidación de la paz y la prevención de conflictos, un hecho que Abdelnaieem dice que la sigue motivando a colocarse siempre en el centro de los conflictos, con la esperanza de la paz. En esta entrevista nos brinda un vistazo de su vida cotidiana en El Fasher, apoyando a las sobrevivientes de violencia de género a causa del conflicto, y trabajando con diversos grupos para crear una paz duradera.

¿Cuál cree que han sido los factores más importantes que le han ayudado a llegar adonde se encuentra actualmente?

Es preciso sentir devoción por la causa y tener sinceridad con las personas con las que se trabaja. Estoy muy agradecida de contar con el apoyo de tantos y tan diversos grupos: personas desplazadas, líderes rebeldes, funcionarias y funcionarios de gobierno. Eso es lo que más me enorgullece. No es fácil ganarse la confianza de las personas, especialmente en este momento, con el conflicto que continúa. Pero pude ganarme la confianza y el respeto de muchos grupos enfrentados. No tengo vergüenza de decir lo que pienso. No hay temor cuando una obra rectamente.

¿Cuáles son los mayores obstáculos a los que se enfrenta para consolidar la paz?

En las primeras etapas de las conversaciones de paz, las mujeres activistas trataron de comunicarse con ambos bandos. Muchos no reconocieron la importancia de la participación de las mujeres en el proceso. Ahora han comprendido que nos necesitan a todas y todos. Compartimos el mismo objetivo final. En última instancia, las personas que luchan en ambos bandos del conflicto son el pueblo de Darfur: no deberíamos matarnos entre nosotras y nosotros.

¿Cuál cree que es su mayor contribución a la sociedad o a su comunidad?

Mis colegas y yo creamos Niswa, una red de mujeres activistas de diversas profesiones y ambientes de Darfur. Tenemos médicas, abogadas, políticas y mucho más. Queríamos fortalecernos unas a otras, en lugar de que cada mujer trabajara sola. Descubrimos que los problemas que planteábamos encontraban menos resistencia cuando hablábamos como una sola voz. Nos volvimos muy activas y muy visibles.

Aun antes del comienzo de las conversaciones de paz, contactábamos a las mujeres en cuanto llegaban a los campamentos [de personas desplazadas]. Hablábamos en estas comunidades sobre la necesidad de ayudar a las sobrevivientes de violencia de género en lugar de verlas como una fuente de vergüenza y pensar que debían ser condenadas al ostracismo por parte de la sociedad. Hemos ayudado a mujeres desplazadas que son sobrevivientes de violencia. Trabajamos juntas para ayudarlas a conseguir tratamiento médico, apoyo jurídico, empleo y tramitamos sus expedientes ante las autoridades para que se respeten sus derechos.

¿El hecho de ser mujer ha influido en su trayectoria hasta hoy? ¿De qué manera?

Siempre habrá personas que tratarán de provocarte, pero yo no les respondo. Me fortalece el apoyo de mis colegas y mi fe en el trabajo que hacemos. Creo firmemente que el servicio público es necesario, y el fuerte apoyo que he recibido de mis amigas, amigos y familiares es maravilloso. Las mujeres con las que trabajo son mis hermanas. Siempre estamos en contacto y nos apoyamos.

¿Cuál es su principal mensaje para la generación más joven? ¿Qué tienen que aprender de su experiencia?

Trabajamos para crear una generación que herede este trabajo. Deben preocuparse por estos asuntos. Por eso ruego a la generación joven de mujeres que participe más plenamente en el servicio público. Espero que tendrán la confianza en sí mismas, y la entrega necesaria para siempre ayudar a las personas menos afortunadas, mientras tengan la capacidad física y mental de hacerlo.

Espero que vean mi trabajo con buenos ojos. Estoy agradecida por el hecho de que mis opiniones y mi trabajo son apreciados por las personas desplazadas y las personas encargadas de formular políticas con quienes trabajo. Estoy agradecida de haberme ganado su respeto.

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