En la senda de unas elecciones libres e iguales

Fecha: lunes, 31 de agosto de 2015

WOA Sierra Leone Christiana Thorpe ES

En los anales de la historia de Sierra Leona, encontramos  su nombre casi de inmediato: tras un conflicto de once años que alteró la paz en su amado país fue la primera mujer en integrar el Gabinete, ejerciendo como Secretaria de Estado para la Educación. Hoy, con más de 60 años, Christiana Thorpe es conocida como la líder que reestructuró todo el sistema electoral de Sierra Leona durante casi diez años como Presidenta de la Comisión Electoral.

Buena parte de su infancia la pasó jugando a la maestra con las hijas e hijos de sus vecinos, mientras absorbía profundas enseñanzas religiosas de su abuela. En la adolescencia, decidió unirse a un convento en Irlanda, país en el que, según ella, el sol luce y se siente diferente que en su ciudad natal. Después de obtener su título universitario allí, una Maestría y un Doctorado en las Indias Británicas Occidentales, decidió retornar a Sierra Leona. Agradecida por la experiencia en el exterior, estaba preparada para centrarse en convertir la educación en un amplio e inclusivo camino que condujera a una mayor libertad para las mujeres.

Enfocada en ayudar a las niñas a terminar sus estudios escolares, Thorpe comenzó a impartir clases. Cuando las estudiantes le hablaron de la abrumadora presión para abandonar la escuela y así ayudar en el hogar, se convirtió en directora de la institución a fin de encontrar formas innovadoras para mantener a las niñas en la escuela y que completaran sus estudios.

Su pasión para provocar cambios dio origen a oportunidades de educación superior para las mujeres y las niñas en sus funciones como Presidenta Fundadora del capítulo de Sierra Leona del Foro de Pedagogas Africanas (FAWE, por su sigla en inglés), lanzado en 1995. FAWE cobró protagonismo durante el conflicto por su capacidad de llegada a niñas y mujeres marginadas y desplazadas y a sobrevivientes de abuso sexual. Con el tiempo, el Foro les ayudó a reincorporarse a la sociedad en Guinea, donde se habían exiliado, mediante educación formal y no formal. Algunas de ellas expresan su intención de seguir los pasos de Thorpe.

Con una energía inagotable, también se convirtió en Secretaria de Estado para la Educación en 1993, cargo desde el que introdujo nuevas modalidades de enseñanza con el propósito de ayudar a aquellas y aquellos jóvenes que no respondían bien a la educación formal.

Inmediatamente después del conflicto y a nueve meses de la renuncia del presidente anterior, Christiana asumió el cargo como Presidenta de la Comisión Electoral, posición para la que competían cuatro comisionados varones. Cuando tuvieron conocimiento de que una mujer había sido designada como presidenta, el tenor de la contienda se desplazó contra “esa intrusa”, como ella solía referirse a sí misma.

“Era  un mundo nuevo y yo perforé el techo de cristal”, declaró Thorpe, al hablar de su designación y trayectoria en la Comisión Electoral. “No se puede tratar con los hombres con razones emocionales, sino con inteligencia, integridad y trabajo para estar a su altura y superarlos en algún momento”, expresó.

Muchas personas dicen que ella reinventó la institución como símbolo de elecciones libres e igualitarias desde las bases como la primera comisionada en instaurar el sistema de registro electoral biométrico: una invención de alta tecnología que previene la duplicación del registro de electores y garantiza exactitud. Dirigió el proceso electoral posterior al conflicto en 2007, una época tumultuosa y peligrosa de la historia electoral del país.

“Estaba determinada a llevar sensatez al proceso electoral poniéndole fin a la impunidad generalizada del fraude durante las votaciones”.

Al mirar en retrospectiva su extensa e ilustre carrera, comienza a pensar en una próxima aventura: la nueva organización denominada Alcanza las estrellas. Thorpe manifestó que anhela “volver a dedicar mi vida a las personas olvidadas y desfavorecidas de nuestra sociedad. Esta organización busca un nivel más alto para brindar un sistema de apoyo para las niñas y mujeres que deseen cursar estudios universitarios, y becas que les ayuden a superar el acoso sexual generalizado, a adquirir confianza y a enfocarse en ser capaces de desenvolverse a la par de sus colegas varones”.

“Hay esperanzas para las mujeres de Sierra Leona, es momento de ponernos a la altura de nuestra dignidad como mujeres y asumir la responsabilidad del liderazgo en nuestro país en cualquier ámbito que nos desempeñemos”.

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