Conquista el cielo la primera pilota de Timor-Leste

Fecha: martes, 8 de septiembre de 2015

Cristina Amaral ES

Imagina por un momento que subes a un avión. El o la auxiliar de cabina toma tu billete y te indica el asiento, donde te ajustas el cinturón y te preparas para el vuelo. Tras la demostración de seguridad, oyes la voz de una mujer piloto que anuncia que el avión está por despegar.

Según la Sociedad Internacional de Mujeres Pilotos, en 2015 las mujeres representan sólo el 32 por ciento de los pilotos del mundo, por lo que es poco probable escuchar la voz de una mujer anunciando que llevará el avión al próximo destino. Y es mucho más improbable oír una voz de Timor-Leste. Cristina Amaral decidió desafiar estas probabilidades y se imaginó volando por el cielo de su país, Timor-Leste.

Amaral creció en el aislado distrito de Oeccuse, un enclave costero, y su educación estuvo muy influida por la historia de Timor-Leste, llena de relatos de resistencia contra los poderes coloniales y las fuerzas de ocupación. El activo papel de las mujeres en la lucha por la independencia y los posteriores esfuerzos para consolidar la paz la impulsaron a perseguir sus sueños en una sociedad dominada mayormente por los hombres, y le transmitió una gran sabiduría.

Sin embargo, las probabilidades estaban en su contra. Como la mayor de cinco hermanos, Amaral tuvo que equilibrar su obligación de ayudar en el hogar con el deseo de ser la mejor de la clase. En un país donde sólo el 21 por ciento de las niñas están matriculadas en cursos superiores al octavo grado, Amaral se considera afortunada de haber terminado la escuela secundaria.

“El gran deseo de mis padres era que yo viviera una vida mejor que la de ellos”, comenta Amaral.  “Recibí mucho apoyo de mi familia. Su apoyo es lo que me ha dado fuerza”. Después de graduarse, encontró la oportunidad de participar en un programa de capacitación de pilotos por medio de una beca gubernamental. Supo que ésta sería la forma de acceder a la carrera con la que soñaba desde la infancia. Demostró su capacidad académica obteniendo las mejores notas en una serie de pruebas y resultó ser una de las mejores postulantes del país, lo que le mereció una beca completa.

“Siempre soñé con ser pilota porque lo veía como una forma de hacer algo por mi país”, explica. “Timor-Leste es una nación nueva y no tenemos muchos pilotos, por lo que pensé: ‘Me encantaría hacer eso para colaborar con el desarrollo de mi país’. Decidí pensar menos en los estereotipos masculinos y concentrarme en el trabajo necesario para poder volar”.

Pero los desafíos eran numerosos, ya que el curso de aviación se impartía en idioma inglés. Su esfuerzo por captar los matices de la capacitación producto de la barrera idiomática la llevó a mudarse de su hogar familiar en Timor-Leste a Indonesia, para asistir allí a la escuela de aviación. Aprendió las técnicas más actualizadas de la gestión aeroespacial en uno de sus idiomas maternos.

Al graduarse en 2014 se convirtió en la primera pilota de Timor-Leste, y se unió a un pequeño pero creciente número de mujeres que se hacen un lugar en el mundo de la aviación. “Una de las cosas que más me gusta de la aviación es que hay que trabajar como una familia”, comenta. Amaral anima a las mujeres y los hombres a pensar más allá del estereotipo del piloto varón y, como dice, “cuando entras en la cabina, al avión no le importa si eres hombre o mujer”.

Cuando se le preguntó qué aconsejaría a otras mujeres y niñas que desean entrar en áreas en las que predominan los hombres, Amaral contestó: “Quisiera animar a las mujeres jóvenes, especialmente a las niñas de mi país. Puede ser difícil, [pero] como todos sabemos, hay que aprender a caminar antes de poder correr. Deben ser valientes, seguras, y hacer todo lo necesario para dar lo mejor de sí mismas y lograr que sus sueños se conviertan en realidad”.

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